¿Está preparado para el Tsunami que se avecina?

Autor: Ángel Vélez Chong.

La energía avanzada[1] es una industria global de $1.4 trillones de dólares, aproximadamente el doble del tamaño de la industria aérea y casi igual a los ingresos obtenidos por la industria del vestido a nivel mundial. Tan sólo en los Estados Unidos esta industria generó el año pasado $200 billones de dólares en ventas y ha crecido a un promedio anual de 5% en los últimos seis años.

 

En ese mismo país, la tecnología avanzada para la generación de electricidad creció un 8% en los últimos cinco años, liderada por las celdas fotovoltaicas, cuyas ventas ascendieron a casi $25 billones[2] en 2016, mientras que a nivel mundial éstas fueron de alrededor $456 billones.

 

Mientras sus costos declinan, las celdas fotovoltaicas superaron en ventas a todas las demás categorías, las cuales fueron de casi la mitad del total del segmento de generación mediante energías avanzadas. La tecnología eólica se ha mantenido con ventas estables y un tanto cíclicas en los últimos seis años y durante 2016 tuvo ingresos por $14.1 billones en E.U., en tanto que las ventas de turbinas de gas bajaron a sólo $9.2 billones, lo cual representa una caída de 12% con relación a 2015.

 

De llamar la atención es el crecimiento de ventas de vehículos eléctricos en nuestro vecino país, que en cinco años pasaron de $700 millones a $7.8 billones, mientras que las ventas de baterías para almacenar energía a nivel residencial y comercial crecieron un 58% en el último año, a $427 millones.

 

Una tendencia relevante a nivel mundial es el creciente interés de todo tipo de clientes de empresas de servicio de suministro de energía eléctrica por generar y venderle energía a su suministrador, así como continuar comprándosela en horarios que le ofrezcan descuentos ventajosos. De ser apropiadamente incentivados, ellos podrían proveer también otros servicios como balanceo de cargas, soporte de voltaje y administración de la demanda, entre otras opciones.

 

Todo lo anterior no es un mero sueño. Se trata de toda una realidad, a la cual se suma el exponencial crecimiento del uso de sistemas avanzados de medición y redes inteligentes, que están transformando rápidamente la forma de concebir el negocio de producción, transmisión, distribución y comercialización de la energía eléctrica. Un enorme reto para los planificadores del crecimiento de las redes, los reguladores, las empresas que intervienen en la industria, incluidos fabricantes, prestadores de servicios, inversionistas y bancos, entre muchos otros.

 

Así las cosas, ¿Qué esta haciendo usted y/o su empresa para enfrentar el tsunami que está por tocar tierra?

 

Fuente: 2017 Market Report. Global and U.S. Market Revenue 2011-16 and Key Trends in Advanced Energy Growth. Advanced Energy Economy, February, 2017.

 

[1] La energía avanzada abarca un rango amplio de tecnologías, productos y servicios que integran las mejores soluciones disponibles para satisfacer las necesidades de energía de hoy y mañana. Definida de esta forma, la energía avanzada no es estática sino dinámica, en tanto que la innovación y la competencia producen mejores soluciones con el transcurrir del tiempo. Algunos ejemplos actuales de este tipo de tecnologías incluyen: generadores eólicos, celdas fotovoltaicas, vehículos eléctricos, edificios inteligentes, procesos industriales ahorradores de energía, entre otros.

 

[2] Algunas categorías solamente consideran las ventas de equipo, excluyendo ingresos por instalación, mantenimiento y otros servicios. También, se excluyen ingresos de proyectos multianuales en desarrollo. Los datos citados corresponden primordialmente a nuevas inversiones y excluyen, por ejemplo, la venta de electricidad generada por estas tecnologías, una vez instaladas.

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